La salud postural es un aspecto prioritario para mantener o mejorar la calidad de vida, independientemente de que se padezca o no de dolor crónico. Sus buenas prácticas ayudan a conservar la elasticidad, la tensión muscular, la tonificación y la coordinación de la musculatura de la espalda, con una notable incidencia en la reducción de los dolores y en el equilibrio corporal.