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La migraña no es un dolor de cabeza común. Este tipo de desorden neurológico, más habitual de lo que parece, se encuentra entre las enfermedades más incapacitantes que existen, motivando la baja laboral y la discapacidad en el 80% de los afectados. 

Aunque sus causas son desconocidas, la mitad de los casos suelen relacionarse con factores genéticos, lo que implica que los familiares de primer grado tienen aproximadamente un 50% más de posibilidades de sufrir este malestar.

Según puntualizan los expertos en la materia, esta afección no tiene una cura específica pero sí puede tratarse y controlarse para aliviar el mal que conlleva.

Migrañas más habituales: sin aura y con aura

La migraña se caracteriza por presentar un dolor que afecta normalmente a un solo lado de la cabeza y que suele venir acompañado de vómitos, náuseas y sensibilidad al ruido y a la luz (sonofobia y fotofobia). 

Sus ataques pueden durar desde horas hasta días, llegando a provocar un gran impacto en el transcurrir diario. Cuando este dolor aparece 15 días o más durante un mes, se considera una migraña crónica.

Entre sus tipos más habituales destacan:

  • La migraña sin aura o migraña común: es la afección más frecuente, ya que abarca el 75% de los casos. Los síntomas incluyen un dolor palpitante de moderado a intenso, que suele aparecer sin avisar y empeorar con la actividad física. Normalmente, se siente en solo una parte de la cabeza y se acompaña de náuseas, visión borrosa, confusión y sensibilidad extrema a la luz y al sonido. Los ataques de migraña común suelen durar entre 4 y 72 horas y repetirse un par de veces por semana.
  • La migraña con aura o migraña clásica: este dolor recurrente de cabeza aparece después o al mismo tiempo que el aura (trastornos sensoriales). En muchos casos, los afectados tienen un aura o señal de advertencia de hasta 30 minutos antes de que se produzca. Los síntomas pueden incluir alteraciones visuales como líneas onduladas, distorsiones, luces intermitentes… y otras señales como hormigueo en las manos o en la cara, entumecimiento, debilidad, náuseas, sensibilidad a la luz y el sonido…

Otras clases de migraña mucho menos comunes son:

  • Migraña menstrual (se produce unos días antes, durante o al finalizar el periodo menstrual)
  • Migraña abdominal (ocurre normalmente en niños y suele incluir vómitos y mareos)
  • Migraña retinal (conlleva pérdida o alteraciones visuales que no pueden explicarse por daños en el ojo óptico)
  • Migraña hemipléjica (causa parálisis temporal en una parte del cuerpo, normalmente antes del dolor de cabeza)

Principales tratamientos contra la migraña

Los tratamientos de la migraña con aura y sin aura suelen ser básicamente los mismos. Una de las opciones más habituales viene de la mano de los fármacos (paracetamol, antidepresivos, triptanes, ergotamina, betabloqueantes…). Su administración debe realizarse siempre bajo supervisión médica para garantizar que no deriven en consecuencias adversas por uso continuado y no controlado.

Para el tratamiento de algunos tipos de migraña, nuestro equipo recurre también a la toxina botulínica; una técnica mínimamente invasiva con alta efectividad para prevenir y controlar la migraña crónica. Según concretan, la inyección de esta sustancia en los músculos frontales, temporales y glabelar ayuda a reducir el dolor y la frecuencia de las crisis de migraña.

Cómo controlar la migraña

Además de seguir la prescripción médica de forma adecuada, es muy importante no perder de vista consideraciones como las siguientes:

  • Identificar y evitar los estímulos que provocan los desencadenantes de las crisis migrañosas
  • Cuidar la alimentación mediante una dieta variada y equilibrada 
  • Evitar los alimentos ricos en tiramina y con nitratos
  • Limitar el consumo de cafeína y de alcohol
  • Mantener horarios regulares de sueño
  • Controlar el estrés a través de prácticas como el yoga o la meditación